Logo

La vuelta al 'cole' con Casademont

La vuelta al 'cole' con Casademont

Dentro de poco empieza el curso escolar y, con él, la inquietud de algunas familias respecto a los desayunos y las meriendas. Qué deberían comer los niños en los tentempiés: ¿dulce o salado? ¿Hidratos de carbono o proteínas? ¿Galletas, bocadillos o fruta?

La respuesta está clara si tenemos en cuenta las necesidades nutricionales de los niños.

Los niños pequeños están en plena etapa de crecimiento y necesitan un gran aporte nutricional en su día a día. La escuela y las actividades extraescolares les requieren un esfuerzo extra, intelectual, físico y emocional, y la alimentación es su fuente primordial de energía y salud. Su importancia es vital: la alimentación les aporta los nutrientes esenciales para desarrollarse y para afrontar el día a día.

Pero, ¿qué nutrientes necesitan los niños en su día a día?

Las proteínas, como la carne de cerdo: desarrollan los tejidos del cuerpo: los músculos, tendones, cartílagos, etc. Favorecen el sistema inmunológico y suponen un gran aporte energético. Deben representar, aproximadamente, un 12% de la dieta.

Los hidratos de carbono complejos, como el pan: constituyen la principal fuente de energía del organismo. Deberían ser un 60% de la alimentación.

Las grasas, presentes en los lácteos, los embutidos o el aceite de oliva: aportan energía, permiten absorber algunas vitaminas y ayudan a proteger y a aislar el cuerpo. Constituyen un 25% de la dieta.

Las vitaminas y los minerales, presentes en casi todos los alimentos: sirven para la mayoría de funciones del organismo: el crecimiento, la actividad del cerebro, la visión, la circulación o las defensas. Mantienen en buena salud los huesos, los dientes, el corazón, el sistema nervioso, el sistema inmune, etc.

Los desayunos y meriendas más habituales de los niños suelen ser bocadillos de embutido, acompañados por vegetales o frutas. Teniendo en cuenta sus necesidades nutricionales, son una de las opciones más completas.

La carne magra como la carne de cerdo es una fuente de proteínas, minerales (fósforo, hierro, potasio y zinc), vitaminas (B1, B3, B6 y B12), y un aporte justo de ácidos grasos.

Acompañada de hidratos complejos (pan) y vegetales (frutas, hortalizas o verduras) es un tentempié ideal para los niños.

Las rutinas y hábitos que implementamos en nuestro día a día son una oportunidad para inculcar valores a los más pequeños.

En especial, es importante que los niños aprendan el valor de cuidar de su salud y de su bienestar. Qué mejor que la dieta mediterránea para fomentar estos valores y un estilo de vida saludable y equilibrado.

 

 

Noticias Relacionadas