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Nutrición deportiva y embutidos: aliados para rendir al máximo

Nutrición deportiva y embutidos: aliados para rendir al máximo

Las personas que practican deporte suelen seguir una dieta que potencie sus entrenamientos
Existe el mito de que los deportistas deben evitar las grasas, ingerir mucha más proteína y tomar suplementación
Pero este mito es erróneo. Para que nuestro cuerpo pueda funcionar con un alto rendimiento debemos aportarle nutrientes diversos que, en el caso de las dietas deportivas, son elegidos al detalle.
En la antigua Grecia era famosa la hazaña del atleta olímpico Milón de Crotona, de quien se rumorea que cargó un buey sobre sus espaldas. Se dice que comía 8 kgs de carne, otros tantos de pan y casi 10 litros de vino al día.
Si nos basamos en estos datos, podemos ver que su alimentación deportiva se basaba en hidratos de carbono y proteínas. Los expertos de hoy en día le sugerirían incluir algunos alimentos más para que su dieta deportiva fuera óptima.


¿Qué nutrientes necesitan los deportistas?
El plan nutricional se diseña teniendo en cuenta muchos elementos: el estado físico del deportista, el tipo de disciplina que practica, la fase del entrenamiento (en lo que se conoce como nutrient timing), los retos deportivos, etc.

Una buena alimentación deportiva debe ayudarnos a alcanzar nuestras metas: tener más energía, ganar masa muscular, aumentar el rendimiento del cuerpo, mejorar su capacidad de recuperación y, ante todo, mejorar nuestras marcas.

Los expertos recomiendan que la dieta se distribuya así: 
Un 50-60% de hidratos de carbono, un 20-30% de grasas y un 10-15% de proteínas.
Los carbohidratos son el combustible energético de los deportistas. 
Las proteínas ayudan a crear los tejidos musculares y a repararlos.
Las grasas son una fuente de energía duradera. 
Las vitaminas y minerales contribuyen a la salud global del organismo.

Los embutidos, aliados en el entrenamiento deportivo
La carne es uno de los ingredientes más presentes en la dieta mediterránea. También juega un papel esencial en la alimentación deportiva, al ser una fuente importante de proteínas, grasas, minerales y vitaminas. 
Los embutidos magros, como el jamón serrano, el pavo o el pollo, son una fuente destacada de proteínas de alto valor biológico, vitamina B, hierro y calcio.
Los embutidos grasos de cerdo, como el chorizo y el fuet, también aportan una gran cantidad de proteínas de alto valor y minerales como el zinc, fósforo, hierro y calcio. También pueden tomarse puntualmente como fuente de grasas.
Los embutidos, por tanto, son buenos aliados para el entrenamiento deportivo. Además, son un snack fácil de preparar y, por supuesto, una fuente indiscutible de disfrute para el paladar.

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